quinta-feira, 23 de abril de 2009

Trânsito em outra língua

FÁBULAS DELICADAS
Autora: Eliana Mara Chiossi
(Traducción del Portugués Juan Facundo)-
VERSIÓN PRELIMINAR



DELIRIOS


Princesa

En una pequeña ciudad, el pétalo de lirio cayó de mala manera. Hizo despertar a la muchacha triste que dormía hace tantos años. Murmullo en seda, el discurso del pétalo. Todo quedó brillante. La muchacha abrió los ojos perezosos, deshabituados del mundo. Quiso tomar algo de agua coloreada. Tuvo ganas de palpar terciopelos. Sentía nostalgias de vidrios y jalea de moras. No sabía hablar aún. Y cantaba.


Maternidad

Dicen que soy hija de Dios. Creo que fui adoptada. Dios me crió porque encontró una cesta en la puerta de su casa y no quedaría bien, que un Dios, deje a aquella niña golosa gritando. Dicen que soy la imagen y semejanza de Dios. Creo que fui adoptada. Dios parió una niña y en el hospital cambiaron las etiquetas de identificación. Dios me vio creciendo, me miraba siempre con una mirada perpleja: de donde será que vino esa niña extraña, que no se parece a mí? Dicen que Dios es amor. Entonces, soy hija de Dios. Porque aún cuando tiemblo, aunque los enemigos escupan en mi cara blanda, aunque haya días en que la vida poco me interesa, yo soy amor también. Pero Dios perdona, Dios comprende, Dios tolera, Dios tiene la paciencia de Job. Creo que fui adoptada.



Dibujo


Llegó jadeante. Y gritaba: vi un árbol con cerezas azules. Intenté calmarlo, pero él sólo oía su propia voz. Gesticulaba con total impaciencia. Seguro de que nadie le creía, mostró las cerezas que traía en las manos: mira, realmente son cerezas, y ese color es azul de verdad, no es pintura. Aquellas cerezas, manifestaciones físicas de una herejía. Disconforme con el supuesto fraude, buscaba argumentos para comprender el engaño: no existen cerezas azules, este árbol es falso, no es un árbol, lo que vi no existe. Mientras tanto, con la boca sucia de cerezas amarillas, Dios se reía del niño que nunca aprendió a creer en milagros.



FURIAS

Piedad

Si yo lo amase a Hitler, sería una santa. Le ofrecería, a mi pobre dictador, todo el perdón. En noches de frío, aguardaría su llegada, con la sopa caliente. Le ofertaría el refugio de mi regazo. Si yo lo amase a Hitler, conseguiría una manera de ser sorda. Y hablaría con él sólo de asuntos banales como la textura de la fresa y la belleza de cristales. Para evitar pesadillas e higienizar mi memoria de los relatos del horror por él practicado, yo iría a transformarme, poco a poco. En el estado de piedra dura y condensada, desearía la muerte, cada día. Pero antes, la cara de santa sería cubierta por las lágrimas de sangre. Si yo lo amase a Hitler, tendría la vida de una estatua. Llegaría el momento de extremo alivio, muerte deseada. En la expresión de mi rostro, previo monumento, habría la grabación de la terrible certidumbre: aquel hombrecito odioso era mi hijo. Y era humano.

3 comentários:

Anônimo disse...

huy,, que bueno, yo justo te queria pedir el nombre de algno de tus libros,, y esta en espanol, mejor todavia!!!!!
bueno , me presento. mi nombre es Pablo Huser, soy nacido en Santa Rosa provincia de La Pampa y conoci tu blog atravez de una comunidad de argentinos que vive en Salvador bahia , donde vivi un ano y medio,
ahora vivo en buenos aires ,pero no por mucho tiempo
bueno nada, seguire mi ritual semanal, ahora en lengua madre,, un abrazo
Pablo.
PD: ese mexicano tiene de mexicano lo que yo de irlandes

Chorik disse...

Essa menina tá metida que só! rs

Anônimo disse...

de hecho hay tantas mujeres amando hitler,